martes, 13 de marzo de 2012

GEORGE GROSZ Y LO OBSCENO




George Grosz (Berlín, 1893 – 1959) estudió arte en Dresde y Berlín, y publicó caricaturas en las revistas Ulk y Blatter Lustige. Al estallar la Primera Guerra Mundial, fue reclutado en el ejército alemán, aunque se oponía a la guerra. Fue descartado como no apto para el servicio, pero al año siguiente, necesitado de soldados, el ejército lo vuelve a llamar y envía al frente, para transportar y custodiar prisioneros de guerra. Después de un intento de suicidio en 1917, Grosz es sentenciado a muerte pero es salvado por la intervención de uno de sus mecenas, el conde Kessler. Es enviado a un hospital militar, diagnosticado con neurosis de guerra y dado de baja del ejército alemán.


Terminada la guerra Grosz se mantiene activo en la política y colabora con revistas de izquierda publicadas por Malik-Verlag. También se une a artistas como John Heartfield, Otto Dix, Max Ernst, Kurt Schwitters para formar el grupo alemán del movimiento Dada. Como sus dibujos a menudo atacaban a miembros del gobierno e importantes líderes empresariales,  Grosz fue llevado a la corte varias veces, recibiendo cuantiosas multas, pero evadiendo la prisión. Sus series de dibujos The Face of the Ruling Class (1921) y Ecce Homo (1927), le ganaron reputación internacional como artista políticamente comprometido.

A principio de los años 30 Grosz pasó seis meses en la Unión Soviética, trató con sus dirigentes y observó de cerca la dictadura del proletariado, lo cual lo desilusionó y distanció de sus antiguos amigos de izquierda, dedicándose a cuestionar el totalitarismo en todas sus versiones, incluyendo a Adolf Hitler y el Partido Nazi que aun antes de su ascensión al poder obligaría a Grosz en 1932 a huir de Alemania hacia los Estados Unidos aprovechando una oportuna carta de invitación a dar clases en la Art Students League of New York. George Grosz se hizo ciudadano americano en 1938 y publicó sus memorias en 1955, pero regresó a Alemania en 1959, diciendo: "Mi sueño americano resultó ser una burbuja de jabón". Murió poco después de su llegada producto de una caída por las escaleras.
 
Las imágenes que ilustran este post entremezclan su obra de crítica sociopolítica y antibelicista con una obra paralela y secreta, francamente pornográfica, con que el artista balanceaba sus fobias y obsesiones sociales, un gesto de burla y desprecio hacia esa clase dominante siempre caracterizada por su hipocresía y falta de moral. La eterna tensión entre Eros y Tanatos, nada extraña en un hombre que vio de cerca la muerte. Grosz no pudo hallar mejor correlato a la opresión que estos exagerados falos de glandes henchidos (al estilo de los murales privados de Pompeya), estas mujeres regordetas de piernas y vulvas abiertas, algunas convertidas en entes andróginos a veces incluso con doble pene, por la fantasía delirante del pintor, que parece querer decirnos que la vida no es más que eso, un lechazo.  

















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