miércoles, 12 de marzo de 2008

BACK TO THE PRESENT

Complaciendo las peticiones de aquellos preocupados por la salud de mi obra actual, aquí les dejo este ejemplo de cómo el pasado nos propulsa hacia nuevos paisajes...


“El emblema del automóvil como encarnación de la promesa de América —como un icono de Vida, Libertad, y la búsqueda de la Felicidad— permearían toda la cultura, tanto católica como protestante, y esta metáfora de inteligencia corporal sería reforzada a través de los años 50 y 60.”
- Dave Hickey, Air Guitar

El éxtasis de la movilidad mecánica que alguna vez nos elevó a la categoría de cuasi dioses, podría estarnos convirtiendo en una plaga. En una ciudad diseñada para ser transitada en auto, no a pie, “el carro son tus zapatos” —como afirma el mantra local— y el paisaje está formado por abarrotadas autopistas y calles que coexisten con bien cuidados jardines públicos mayormente formados por especies vegetales no nativas e invasoras, que se reflejan en los relucientes parachoques de camionetas 4 x 4 y SUV (Vehículo utilitario deportivo) vendidos por patrióticos concesionarios siempre decorados con banderas americanas, como para subrayar esa “encarnación de la promesa de América” a que se refiere el crítico Dave Hickey.

Tal ambiente es documentado por imágenes digitales, que reflejan fragmentos de este paisaje mixto donde elementos contrapuestos dialogan entre sí. En las fachadas de vidrio se refleja el tumulto de carros en cuyos parabrisas y parachoques, a su vez, se reflejan las palmas Washington y Cardboard, las cerezas de Surinam y las rojas flores Ixora plantadas por toda la ciudad. Estas imágenes engañosamente bellas, luego traducidas al lenguaje de la pintura sobre lienzo, llevan implícita una advertencia sobre el lugar adonde podría estarnos conduciendo esta súper autopista sin sentido. Así, estas fotos y pinturas son paisajes, pero en ellos la naturaleza conversa con uno de los mayores símbolos de nuestra civilización, en lo que parece ser una muy difícil negociación.

www.lopezramos.info

3 comentarios:

Electra Garrigó dijo...

A ver empiezas con una cita de Hickey sobre el emblema del automóvil y empiezo a disentir con este autor, porque me parece peligrosa una opinión que vincule, en lo iconológico, la cultura tanto católica como protestante, cuando en verdad es la defensa o la desmitificación del ícono, la que construye la gran controversia de occidente y por ende la del arte. es decir si los teólogos cristianos fueran artistas plásticos pintaran; mientras que Lutero, Calvino o Bart serían artistas conceptuales.

pero sin embargo puedo entender el punto para partir de él. creo que si hay algo distintivo en estas imágenes está más allá de la presencia del automóvil como ícono u objeto para situarla en su impertinencia como "traductor" de lo "natural" en tanto sirve de espejo/ reflejo y la distrae de su "existencia en si" paa ser su representación. es como si duplicaras esa crisis reperesentacional inyterpretando lo que de algún modo ya está siendo interpretado. un efecto de laberinto. provoca el deseo de actuar y experimentar con las posibilidades de la narrativa en el tiempo, en tanto inmovilizas elementos que son fundacionales para la cultura (la rueda es el emblema del desarrollo como el ferrocarril lo fue de la modernidad) me interesa ese contrapunto, esa tensión entre lo natural y lo artificial la intervención del hombre sobre la naturaleza y a la vez la normalidad (un poco perversa) de esta fusión.

bueno es algo como a la ligera. te escribiré algo más organizado. sólo quería que supieras que sigo estando por aquí.

Lopez-Ramos dijo...

Elec, creo que buceas demasiado profundo en las alusiones de Hickey, que me parece se refiere a lo que representó (y representa) el automóvil para la cultura americana en su totalidad y menciona lo católico y lo protestante como sus dos principales vertientes epistemológicas.
Es interesante esa lectura de la duplicidad del reflejo al punto de casi convertirlo en lo real porque en las últimas obras estoy haciendo un acercamiento aún mayor a esos detalles reflectantes, retratando así en primer plano el feflejo de la naturaleza en los niquelados y vidrios de los autos, dejando la verdadera naturaleza fuera del plano.

Gracias por tus notas, seguimos en contacto.

A.T. dijo...

LR: Vacilo a Hickey. "Air Guitar" fue lectura fresca para una generacion.