jueves, 21 de junio de 2012

TACONES FUSILADOS no muy de lejos


¿Plagio o coincidencia?
Acerca del zapato con ruedas de Angel Alonso


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Por: Irma Lidia García

En días pasados, un amigo que había ido de visita a La Habana trajo algunas imágenes tomadas durante su breve estancia en esa ciudad. Entre otras, me llamó la atención una foto donde aparece un bicitaxi, que sin lugar a dudas, reproduce con mucha fidelidad una serigrafía del artista cubano Angel Alonso. Este artista, que ha mantenido un desarrollo coherente durante toda su carrera y que sin armar mucho ruido ha logrado no pocos éxitos, no suele repetir sus imágenes. Pero especialmente a ésta, a la que llama ¨Fetiche¨, le ha hecho más versiones que el pintor René Portocarrero a sus Habaneras.

El origen de esta entrevista, fue la sorpresa de que el susodicho bicitaxi, transformado en un "bicizapato" no fuera una obra realizada por él.

Irma Lidia García: Angel ¿Desde cuando pintas esta imagen del zapato rojo con ruedas?
Angel Alonso: Comencé a realizarla en el año 1996; en las primeras versiones no estaban las ruedas, se las agregué luego por varios motivos: La imagen se integraba de esta manera al resto de mi producción pictórica. En ella hay momentos donde aparece una rueda como indicador de la velocidad con que vivimos. En este caso ¨Fetiche¨ adquiere una gracia y comicidad especial por tratarse de algo aparentemente absurdo, pero que provoca interesantes interpretaciones. Personalizaba así la imagen distanciándola de otras que habían usado este icono, como los zapatos rojos que aparecen en algunos cuadros del artista catalán Antoni Tápies y otros creadores.
ILG: Entonces ¿No consideras una coincidencia extrema el hecho de que otros artistas representen este tipo de zapato?

AA: Por supuesto que no; el zapato de mujer incluso con su color rojo, es un icono muy usado en el arte y específicamente en las artes gráficas. El cartel de la película ¨Tacones lejanos¨, por ejemplo, es un zapato rojo cuyo tacón termina en forma de cañón de revólver. En ese caso es la imagen del arma lo que individualiza al diseñador, porque en esa variación del cliché se encierra su mensaje, que está al servicio de la película de Pedro Almodóvar. En mi caso el elemento que transgrede el cliché son las ruedas. Es un código mucho más abierto, pues se trata de una obra completamente libre, no de un anuncio.

ILG: Si entiendo bien lo que quieres decir es que el icono (el zapato de mujer) ya está establecido, es la plataforma que usas y las ruedas lo que le particulariza.

AA: Sí, el zapato es el mismo que coleccionan los fetichistas, que en términos reales puede ser de cualquier color pero representado tiene que ser rojo; no pudiera ser azul, el rojo es lo que lo hace cálido, lo que lo relaciona con la sexualidad. Esto es lo que ya viene codificado y que yo altero con las ruedas. Las ruedas son las que recargan el
icono, alterando su significado puramente sexual para trasladarlo al fenómeno del consumo; le aportan una
comicidad que lo despoja de erotismo, pero a la vez provoca lecturas interesantes, relacionadas con la velocidad de nuestra vida occidentalizada. El objeto de consumo se convierte entonces en talismán. Ya es otro ídolo diferente al del fetichista sexual.

ILG: ¿Por qué has hecho tantas versiones de esta idea específica cuando tienes una obra tan amplia?

AA: Por un lado es la necesidad de sentir un equilibrio respecto a la dureza y radicalidad de mis representaciones. Cuando ves un grupo de obras mías, sobre todo en el campo de la pintura, notas que suelen ser monocromas, de fuerte influencia expresionista y de cierta densidad en los temas.

El hecho de incluir una imagen del zapato rojo con ruedas dentro del grupo actúa con un efecto de polarización. Esta imagen rompe con la aridez del grupo y puede modular el discurso general de una exposición entera hacia un campo más ligero que favorece su recepción. Tiene la facultad de armonizar una serie de obras, precisamente por ser diferente pero no totalmente diferente a ellas.

Es increíble cómo funciona incluir uno de mis ¨fetiches¨ dentro de una exposición personal: la mirada se relaja. Este golpe de efecto se debe también a que no es común que yo haga representaciones femeninas, entonces esta
imagen ayuda a romper una posible monotonía. Lo que pasa es que no siempre me salgo con la mía, a veces los curadores me dicen que no lo exponga porque es una imagen ya muy vista.
Por otro lado se trata del aspecto comercial. En el año 2004 hice 9 serigrafías, las de "Fetiche" se agotaron bastante rápido y de las otras aún quedan algunos ejemplares. Por eso repetí la edición del zapato rojo con ruedas varios años más tarde.

ILG: ¿Crees que has sido víctima de plagio con respecto a "Fetiche"...?

AA: Mira, yo he visto muchas coincidencias, muchos parecidos entre obras. Lo que me hace sospechar de que esto es un plagio es que además de ser exactamente el mismo modelo y color del que yo he hecho en varios lenguajes, aquí se trata de un zapato sobre ruedas. Pero ni siquiera son las ruedas convencionales de un bicitaxi común, sino que se las han hecho más pequeñas y caen exactamente en la misma posición del que yo pinto.
No tengo la pretensión de acusar a nadie, pero tampoco quiero que cuando alguien vea mi serigrafía piense que la imagen salió del vehículo en cuestión, porque eso no es verdad, como lo demuestra una versión litográfica que realicé en el Taller de Gráfica de la Habana hace algunos años, varias serigrafías y varias pinturas.

ILG: Al mirar el artefacto que aparece en la foto y compararlo con la serigrafía colgada en mi salón, infiero que solo un invidente negaría que estamos ante unflagrante plagio. Sin embargo Angel Alonso puede sentirte halagado:
El fraudulento "bicizapato" pierde sentido artístico y viene a ser un simple objetopublicitario en función de resaltar la obra original del autor de "Fetiche".

 (via Angel Alonso)






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