sábado, 19 de abril de 2008

SUAVE Y FRESCA


En mayo de 1988 en el Museo de Bellas Artes se celebró un festival de la Asociación Hermanos Saíz que consistió en todo un día de presentaciones de música, cine, teatro y artes plásticas, en los diferentes espacios de la planta baja del museo, el escenario al aire libre del patio central, la salita de teatro y el ala derecha de la planta baja, en cuyos rugosos muros de piedra de Jaimanitas fue colgada la muestra plástica, destinada a durar sólo ese domingo de festival. Para algunos artistas esta fue su primera exhibición en Bellas Artes, para otros sigue siendo la única.
En los días previos al evento tuve una reunión con la directora del museo, Lucy Villegas, para analizar los detalles de la exposición (recepción de las obras, curaduría, montaje), que debí organizar como presidente de la sección correspondiente de la AHS en la capital. Acordamos que el museo ofrecería las paredes para la obra bidimensional y pedestales para las esculturas, y los artistas llevarían sus obras enmarcadas y listas para ser colgadas por cada uno, con mi ayuda. Otro acuerdo fue que se aplicaría un concepto curatorial abierto, basado en la inclusión de todo artista que fuera miembro de la AHS, propuesta que hice para evitar censuras o intrusiones en lo que se exhibiría. Ella aceptó, quizás considerando la breve duración del evento. Esa curaduría abierta me obligó a aceptar algunas piezas algo flojas pero, afortunadamente, la mayor parte de lo presentado fue muy bueno. Un último acuerdo en esa reunión fue que le extendería al Museo una carta de agradecimiento a nombre de la Asociación Hermanos Saíz. La exposición fue titulada Suave y Fresca por una canción salsera que en esos días repitía por toda la isla el estribillo “yo vengo suave y fresco y bajito e’ sal”, pero usé el género femenino por tratarse de una exposición. Lo menciono porque he visto en Internet que alguna gente ha puesto en sus currículos el título en masculino, como en la letra de la canción.
El día antes del festival se recepcionaron y montaron todas las piezas. Cada artista traía lo suyo y lo íbamos colgando en el espacio en que mejor funcionaba, aunque terminamos llenando los huecos por el poco tiempo disponible para reubicar obras. Recuerdo algunas piezas como la controversial Reviva la revolu... de Aldito Menéndez, un lienzo de gran formato con fondo oscuro y un texto rotulado en blanco con brocha gorda. Iba sobre el piso y recostada a la pared y delante en el suelo una vieja cazuela contenía un papel que pedía donaciones para poder terminar la obra. Abdel no recuerdo si expuso, pero llevó con mucho afecto una fina pieza conceptual de Carlos Michel Fuentes –por esos días enfermo y hospitalizado– que reproducía estilo póster la famosa foto del Che muerto (entonces tabú en los medios oficiales) y un texto que ofrecía una definición clínica del asma. Angel Ricardo Ríos presentó una bandera cubana hecha de cartones de huevo empatados y pintados con tempera o acrílico. Lo de Hubert Moreno era otra imagen del Che, pero dibujada con grafito en impecable estilo académico y un texto en letra de molde “Justo a tu gusto”, que era el lema de algún programa de radio. Maite Díaz González presentó una hermosa instalación titulada Viaje al encuentro de Coatlicue (ver foto), 300 cm x 250 cm de altura, acrílico, tela, yeso, arena de la playa Santa Fe y tintas, técnica mixta. Era “un homenaje a la energía femenina creadora, a la naturaleza, a ese poder femenino de dar la vida y de transformar la materia, la tela es una especie de matriz, como un útero pero es a la vez un cerebro... el espacio de los sueños, de las ideas, de lo posible. Es un homenaje a Frida Kahlo. México para mí en aquellos momentos era una fuente de inspiración, sus culturas precolombinas, sus mitos poéticos y surrealistas de trasformación, la expresión de la dualidad y sus derivaciones simbólicas, la noche y el día, lo femenino y lo masculino, lo duro y lo blando...”[1]
Lázaro Saavedra me ayudó a rotular el titulo de la exposición en un panel divisorio tapizado en lienzo que nos prestó el museo, y en la otra cara hizo su obra, consistente en un largo texto de agradecimiento que resultaba exagerado e irónico, y terminaba convirtiéndose en un cuestionamiento a la institución arte, tan en boga por aquellos días. Angel Alonso trajo un ejemplo clásico de "objeto esculturado": un neumático de motocicleta en el que pintó en blanco la tortuga del logotipo del proyecto ROCI de Robert Rauschenberg –que acababa de ser exhibido en este museo– y el texto “Tortuguita equivocada que vas por el mundo sin ver bien nada”. La obra de ABTV (José A. Toirac, Tanya Angulo, Juan Pablo Ballester, Ileana Villazón) era un largo texto en letra cursiva que cubría todo un lienzo enumerando no puedo con esto, no puedo con fulano, no puedo con aquello... alternando nombres de artistas y críticos con las carencias de la vida cotidiana.
Tomando prestado el cesto de los papeles del baño de caballeros, Fernando García armó la instalación más escatológica que se haya exhibido en esa egregia institución. Mezcló papeles sucios con sus diplomas académicos (incluyendo el del ISA) con sellos, bonos y demás parafernalia sindical. Luis Alberto Sosa expuso una pintura engañosamente ingenua que combinaba el texto “para subir al cielo se necesita una escalera grande y una estrellita” con las imágenes de una escalera y una estrella infantiles. Abelardo Mena presentó un dibujo que parodiaba una pieza de José Bedia, pero no recuerdo el tema exactamente. Juan-Sí González y Jorge Crespo presentaron performances, Juan-Sí se afeitó el abdomen en forma de triángulo, como de bandera invertida, y en el pecho la palabra CUBA, en la frente se pintó un número, como un prisionero de campo de concentración. Crespo tapizó tres o cuatro lados de una columna con pinturas sobre cartulina y se hizo amarrar a esta, forrado en papel plateado, como un Prometeo posmoderno.
César Beltrán trajo una de las obras que provocó más controversia, titulada El Bollito, cuento popular Ruso. Usaba "una página de la revista infantil soviética Misha, que no tomaba en cuenta que para un niño cubano, un bollito no era un panecito que sacaban del horno, sino otra cosa."[2] Debajo del título y cubriendo la ilustración original pegó una foto en blanco y negro producto de “una sesión fotográfica con una amiga en Santos Suárez y que habría provocado censura segura en Hustler Magazine o en Penthouse”[3]. Al final de la tarde, cuando ya todo estaba montado, se apareció en la sala Corina Matamoros, subdirectora del museo, y me invitó a recorrer juntos la exposición, para darne a entender que aceptaba aquello a regañadientes, a juzgar por las críticas que le inspiraron casi todas las obras, cuestionamientos triviales como que el "justo a tú gusto" de Hubert tenía un acento mal puesto en la U o, incluso, el mismo contenido de la pieza de ABTV –que era una gran broma– preguntándome abriendo los brazos “¿y con qué pueden ellos, chicho?”. Así que al llegar a la pieza de César, que estaba al final del recorrido y justo al lado de los baños (no sé si casual o intencionalmente), se puso muy seria y me dijo que eso ya era demasiado porque al día siguiente había un grupo de niños que tenían clases de pintura e iban a ver aquello. Yo le recordé el compromiso de Lucy de aceptar toda obra presentada por miembros de la Asociación y le pedí que negociaran personalmente con el artista. Después Lucy conversó con César y encontraron la solución salomónica de cubrir la foto con un púdico papelito pegado con masking tape por el lado superior, para que los espectadores lo levantaran si querían ver el susodicho panecillo abierto, en una praxis casi voyeurística, que terminó emparentando la pieza con el Gas del alumbrado de Duchamp. Otros artistas que también participaron fueron el difunto Pedro Álvarez, Elio Rodríguez, Pedro Vizcaíno, Manuel Arenas, Angel Delgado, Cedey de Jesús y Ossaín Raggi.
Finalmente, mi obra se titulaba Vivan los campeones de la isla del golfo, collage y objetos (30 x 10 x 20 cm) en una caja de plexiglass con forma de urna electoral, cubierta de publicidad turística pegada de adentro hacia fuera, por cuyos intersticios se podían ver en su interior una camisa y guantes de trabajo sucios de tierra, bonos y diplomas laborales, etc. El título parodiaba una de las promociones turísticas que decía algo así como “los campeones del golfo pueden venir en sus propios yates” y estaba manuscrito en letra cursiva sobre el lado superior. A la inauguración asistió Marcia Leiseca, presidenta del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, y también la recorrió conmigo, pero con una actitud mucho más empática y respetuosa.
Durante la semana siguiente fui al museo para recoger mi obra y supe por un amigo que trabajaba allí la forma precipitada y un tanto violenta en que la exposición había sido desmontada al día siguiente por personajes del partido y el sindicato de la institución. La pieza dañada fue precisamente la pintura en cartulina de Jorge Crespo. Fui a ver a Lucy en su oficina y me explicó apenada que la forma misma en que el autor había pegado la obra a la columna, usando scotch tape hacía casi imposible desmontarla sin dañarla. Los funcionarios de la Casa del Joven Creador me comenzaron a pedir que enviara al museo una carta de protesta, pero al final por el hedor a provocación que salía de todo el asunto, decidí sencillamente dejar de enviar la carta de agradecimiento al museo que prometí a Lucy Villegas en nuestra reunión. Este fue mi diplomático modo de protestar por lo ocurrido, no complacer a los provocadores y no dañar a Lucy que tan comprensiva se había mostrado durante su breve trato con la Plástica Joven. Cada vez que nos cruzábamos en alguna exposición me decía con tono zumbón "oye, todavía estamos esperando la carta" y yo sólo la miraba y me encogía de hombros, convencido cada vez más de que este episodio era otra muestra de la lucha intestina que en las instituciones culturales libraban las fuerzas de la caverna[4] y las de la apertura.


[1] Comentario de la autora en correo electrónico a R.L.R.
[2] Comentario del autor en este post de Los lirios del jardín.
[3] ídem
[4] Calificación aplicada sotto voce en el Ministerio de Cultura a quienes se alineaban con la política de cierre procedente del Departamento Ideológico del Partido.

21 comentarios:

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

He pensado que al final podras tener un libro excepcional sobre los ochenta. Aqui estas aportando testimonios de primera mano, muy utiles para los que tratamos de seguir un poco toda aquella historia. Un trabajo muy util el que estas haciendo.
Muchas gracias,
Ernesto

A.T. dijo...

Buen post, Rafael. Estoy aprendiendo de lo lindo.

JR dijo...

Bueno, voy a opinar por primera en tu blog y voy a decirte algo sustancial con respecto a Lucy. Estamos ante un personaje que formó parte del grupo de Celia Sánchez, recordemos que es por encomienda de Celia, la que sería fundadora del Parque Lenin y la que fue, además, secretaria de Juan Almeida. Es decir, formaba parte de la élite del poder. Y, sin embargo, permitió estas manifestaciones más o menos mediatizadas de arte visual, como mismo permitió otros eventos impensables entre tanta represión: conciertos contestatarios de Pedro Luis Ferrer, primer encuentro sobre el transvestismo y la transexualidad en Cuba e intercambios de índole teórica con criterios desmarcados del discurso oficial. Suave y Fresca no se hubiera ejecutado sin una Lucy Villegas, convencida por su edad, de que estaba desafiando a las prebendas de un historial político y que se estaba acercando al final de su carrera. Respeto estos proyectos de arte alternativo, pero en verdad se mantenían en la frecuencia del discurso oficial, aún en su antagonismo. Otros proyectos de arte se aventurarían a hacerle oposición frontalmente a la política del regimen y sus miembros fueron perseguidos y acosados como ocurriría en la conocida muestra en los altos de Roseland. es decir, el arte independiente en Cuba, bajo el castrismo, está aún por estudiar en todas sus vertientes.

Maite dijo...

Gracias Rafael por todas las precisiones que haces...a mí me pasa que llevo lejos muchos años, de Cuba y de Miami y recuerdo cosas a veces con un poco de inexactitud, porque la memoria, los recuerdos hay que ejercitarlos.
Me parece excelente el trabajo que estàs haciendo, de escribir la experiencia real en detalle de esos años, el contacto con los personajes encargados de organizar, censurar.
Cuàndo digo "orquestada" no hablo que Uds, los que organizaban estuvieran montando un teatro, lo que digo -y no nos contradecimos- es que "EL PODER" sabía y aprovechó el descontento, la crítica, para crear algo que daba una imagen "de apertura" y en eso creo que estamos todos claros.

Cuando comparo la generación de los 60 con la de los 80, que fueron las dos generaciones contestarias, me refiero a que el PODER había cambiado la estrategia de "diàlogo", se refinaron digamos, en los 60 no se podía ni hablar, porque acababas en la càrcel...la prueba es lo que le pasó a Angelito que se salió del libreto...

La represión fue màs fuerte en los 60, luego volvieron recrudecerla, con la càrcel directamente en el 2003, cuando tuvieron miedo de la prensa independiente; si a nuestra generación se le hubiera ocurrido crear un periódico independiente, si hubiera sido posible informar a la población, proyectando esa crítica, comunicando con el mundo extrartístico, entonces habrían encarcelado a la gente...

No hubo tiempo de fusionar en una acción "efectiva" aquel descontento, los plàsticos, los escritores, cada grupo hacía sus cosas pero no llegó a cuajar, las revistas independientes se hacían con tanto misterio que nadie las podía leer...era todo como muy cerrado, entre los mismos artistas y escritores, es lo que recuerdo, y repito la tramoya de la paranoia, ese veneno que lograron inocular bien, permitió que las cosas no fluyeran, y como bien dices Rafael "divide y venceràs" el maquiavelismo de cabecera y visto como estaba el panorama, abrieron para que todos pudiéramos salir, y muchos, la mayoría, nos buscamos la vida y nos fuimos, sin ayuda del estado, así me fui a México donde expusimos "5 pintoras cubanas", organizada por Consuelo Castañeda. Expusimos Consuelo Castañeda, Quisqueya Henríquez, Dania del Sol, Zaida del Río y yo, esto antes que Nina Menocal abriera su galería, esto fue en una galería que dirigía Lourdes Monge,
y fue Consuelo la que organizó todo y no nos dieron dinero ni para pagar el impuesto de aeropuerto, recuerdo viajamos con las piezas como equipaje, de La Habana a Mèrida en avión, el pasaje costaba 175 dólares, -a mí me lo pagaron desde España- y luego en autobus hasta el DF, tremenda aventura, me alegro de haberlo hecho así, independientes y sin subvención del estado... y así ...se fue la gente marchando y haciendo su vida, diluyeron todo

Anónimo dijo...

Todas las memorias hacen la historia. Las versiones, las interpretaciones, los informes pormenorizados, los recuerdos idealizados, todos concoctan el mejunje inacabable, deliciosamente variable de la historia. Bravo por Rafa en su investigación, de otro modo olvidada, marginal ante la priorizada historia oficial. Lo que me quedaba del bollito, parece que se me ha perdido, aunque sigo husmeando su pista. Una diapositiva ORWO. Mencioné el libro de Ugo Mulas en muela que pronto se aireará. Abrazos.

César

López-Ramos dijo...

Hola amigos, perdonen la tardanza en contestar, pero he tenido un día complicado.

Ernesto, no eres el primero que me sugiere esa idea y creo que algo haré, pero quizás sea parte de algo más amplio, como una especie de memorias -aunque me temo que todavía no soy lo suficientemente viejo para escribir esa clase de libro. Gracias por tu reconocimiento, se hace lo que se puede.

Gracias A.T., me honra poder enseñarte algo -para variar, que siempre somos los que aprendemos contigo.

JR efectivamente, Lucy fue la garante de ese evento y muchos otros que luego se realizaron en el museo. Sin su presencia esa exposición hubiera sido muy diferente, o no hubiera sido. Fue de esos pocos funcionarios culturales que tenían un prestigio y autoridad política incuestionables al mismo tiempo que una mente abierta y un respeto por el arte y sus creadores.

Tu reflexión sobre el arte alternativo y el discurso oficial me trae a la mente esa frase de Bismark "la política es el arte de lo posible" porque nuestro arte lo que hizo fue jugar con la política posible e incluso tratar de mover sus márgenes un poco más allá. Es innegable que hubo un nivel de costestación por encima de lo que nunca se atrevió la intelectualidad cubana en el periodo post revolucionario. Especialmente después del tentetieso del Congreso de educación y cultura con que se inauguró la decada del 70.
Sería interesante documentar esas otras tentativas artísticas desde el terreno abiertamente disidente.
Gracias por tu comentario y que se repita la visita.

López-Ramos dijo...

Querida Maite, estoy teniendo un domingo demasiado activo en cuanto a visitas, llamadas de larga distancia, etc. por eso he ido contestando tan lentamente.

En el blog estoy tratando de plasmar lo que recuerdo de cosas y eventos en los que participé pero la memoria humana, sabemos, no es infalible, por eso me parece tan ideal este medio para compartirlas con todos y así irlas precisando colectivamente. Incluso voy a empezar a hacer entrevistas a otros artistas para que se diversifique esa memoria.

Ahora déjame poner en contexto lo que estamos hablando, para que la gente no se nos quede como pescado en tarima. Continamos una conversación iniciada aquí cohttp://penultimosdias.com/2008/04/16/seis-entrevistas-sobre-el-movimiento-de-arte-cubano-de-los-80/#more-6912

En cuanto al poder orquestando lo que pasó, me sigue pariendo inexacto. Es cierto que había alguna gente en las esferas oficiales que simpatizaban con nosotros y nos apoyaron hasta donde pudieron, algunos hasta donde no pudieron, como Marcia Leiseca o Beatriz Aulet, que al final fueron defenestradas. Hay una falsa imagen del régimen cubano como algo monolítico y lo fue menos aun en esos años en que muchos tuvimos la esperanza de que la Perestroika rusa iba a influír de alguna manera (positiva) el estado de cosas en Cuba. Lo que sí orquestó el poder fue la salida de gran parte de nuestra generación artística hacia México, en una "cura de caballo" que aplastó la revuelta simplemente dispersándola con esa mezcla de premio-castigo. Y por supuesto, orquestó ese arte socialmente crítico y estéticamente edulcorado que predominó en los 90 y no fue mas que una perfecto intercambio de legitimación mutua entre el artista y el poder.

Eso que comentas de las revistas clandestinas me recuerda de una especie de zamizdat que escribía nuestro coetáneo Magín Pérez, que le valió un mal rato en Villa marista y de la que sólo uno conoce de oídas y por lo que él mismo contó en su entrevista con Raul Rivero para Ojo, Pinta.
En fin, entiendo y comparto ese orgullo de haber salido de allá por los propios medios. Hay una dignidad esencial en ello.

Un gran honor tener tu comentario, no pierdas el camino. Un beso.

López-Ramos dijo...

"Todas las memorias hacen la historia." Así es broder Cesar, y la Historia es sólo eso, un puñado de anécdotas redactadas con un estilo más o menos académico. Así que estoy tratando de ser suave, fresco y bajito de sal!

Estuve pensando ilustrar tu pieza con la imagen del Gas de alumbrado de Duchamp, que encontré una foto bastante buena, pero sigue buscando ese bollito, que nada hay como the real thing.
Por qué no te embullas y nos cuentas cómo fue la negociación con Lucy para ponerle encima la arpillera de papel al susodicho?

Esperamos con interés esa muela sobre el libro de Ugo Mulas donde todos supimos lo que era el Pop Art. Abrazos.

alfalfa dijo...

Hey Rafa, interesante historia. Yo igual que AT estoy aprnediendo mucho sobre ese momento de que conozco por la narrativa teorica (siempre parcial) o en la anecdota verbal que a veces se repite hasta convertir en urban legend. Muy buen punto ese de que habia alguna diferencia dentro de las instituciones, que la imagen monolitica no era tan real. He oido que mucha gente aspiraba a un cambio en ese momento que Rusia empezo a canbiar, pero hay algo que siempre dificulta cambios en Cuba: Geopolitics. La maldita circunstancia del agua all around!!!

J-Sí dijo...

Rafael, recuerdo muy bien esa pieza de Maite. Preciosa instalación, para mi era una de las piezas mas elaboradas y bellas de ese efímero show.
En esa segunda foto que ilustra tu texto está Jorge Crespo sentado en un banco de G y 23, mientras Eliseo lo está cubriendo con pedazos de papel plateado, algo similar a lo que el realizó luego en el Museo de Bellas Artes. Allí, el tapizo tres lados de una de las columnas del patio con figuras de humanoides amordazados que estaban pintados en rojo, verde olivo y negro. En el cuarto lado de dicha columna Crespo fue embalado con papel plateado y atado con alambre. Recuerdo que tenía un pequeño texto pegado en el pecho que decía algo así como (Cuba está en el mundo y el mundo está en Cuba.) Allí, Crespo estuvo parado por horas casi hasta la asfixia. Al día siguiente esas piezas estaban destruidas en pedazos y nunca supimos realmente que paso.

López-Ramos dijo...

Alfalfa, esa imagen monolítica es la que siempre quiso implantar en su entorno y proyectar hacia afuera el Sr. Mandrake. Es curioso que en este caso se dio una cadena de defenestraciones que comenzó con las funcionarias de Cultura y terminó (a principio de los 90) con la del propio ideólogo que había buscado y provocado la defenestración de aquellas. Esa "maldita circunstancia del agua por todas partes" y esa condición de insula geopolítica es la que ha hecho que Cuba siempre sea la última en zafarse de los regímenes que la han atenazado, empezando por el colonial, que fuimos los últimos en alcanzar la independencia de España.

J-Sí, ciertamente esa pieza de Maite fue la reina del show, por su belleza física y delicadeza conceptual. Lo de la obra de Crespo fue verdaderamente lamentable, y espero haber dejado en claro lo que pasó, según me lo contó ese amigo que no sé si todavía trabaja en el museo, pero aun está en Cuba y no puedo mencionarlo. Yo creo que mi respuesta fue la correcta, en aquel contexto y momento. Incluso lo cuento con cierto orgullo y asombro de haber tenido a los 26 años y sin ninguna experiencia previa, la intuición política y la entereza ética para encontrar una fórmula que alguien que sabe de eso ha calificado como "una jugada de alta política". Esto, dicho sin ninguna modestia porque hablo de aquel muchacho que ya no soy. Hoy mi respuesta hubiera sido muy diferente. Sencillamente no hubiera organizado esa expo porque un par de meses antes no habría aceptado ese cargo de mierda y me hubiera dedicado a hacer mi obra, como el resto de la gente.

Anónimo dijo...

Das Rafa:

Tu memoria está suave y fresca y bajita de sal... muy buena para controlar el colesterol. Gracias por rescatar estos momentos de nuestra historia reciente. Si las tienes a mano, cuelga más fotos de este show. Y sigue contando...
Abrazo,

J-Sí dijo...

Unos días antes del evento nos llegó un rumor. Alguien, nos comentó que un tal Rafael estaba organizando una exposición satélite en el Museo Nacional de Bellas Artes con artistas del taller de serigrafía y en la cual podíamos participar sin ningún lío. Aquello nos sonó muy raro, nos parecía una burla o una trampa de la UJC, de la AHS o del aparato. Nosotros ya estábamos medio quemados y empezábamos a ser excluidos de todos esos espacios oficiales y nos costaba creer todo ese cuento de que no habría censura. Con mucha cautela y desconfianza averiguamos con otros artistas y miembros de la brigada y todo parecía indicar que era verdad, así que nos animamos a participar ya que ese proyecto coincidía con lo que nosotros estábamos proponiendo, de no admitir intermediarios en el proceso de intercambio con el espectador.

Mi pieza fue una acción interactiva bastante improvisada, tan efímera como el propio evento. Fue realizada en un área que está a la derecha, después de cruzar la puerta de entrada al Museo. Me coloqué frente a un banco de piedra pegado a la pared y empecé a desnudarme dentro de cilindro de acrílico transparente. Todo mi cuerpo estaba afeitado y solo quedaba una forma reservada en mi abdomen con una estrella afeitada alrededor de mi ombligo y mas arriba en el pecho, la palabra Cuba. Era una especie de pico turquino que hacía alusión al paralelismo entre el triangulo de la bandera con su estrella solitaria y la piramidal, barbuda y solitaria forma de gobierno.
Recuerdo que sobre el banco yo había dispuestos unos 10 cuños con cifras y tinta roja. Yo empecé a marcarme el cuerpo con esos números mientras me contemplaba en un pequeño espejo. Al mismo tiempo le ofrecía cuños a la gente y les invitaba a que participara con la acción de marcarme y cifrarme en rojo, con aquellos cuños. Luego de un rato, abrí los brazos y empecé a caminar despacio entre la gente. No recuerdo bien, pero creo que mientras caminaba repetía una frase. Algo así como carne…… de Identidad jugando con ( carnet de identidad.)
En algún momento una mujer se acercó a mi y me pidió de favor que me cubriera el pene. No recuerdo si fue Lucy o Corina, pero recuerdo que su argumento hacía referencia a esos mismos niños y padres que podían ser ofendidos con mis acciones y que luego no vendrían mas al Museo. El mismo argumento que tu mencionas en relación a la obra de Cesar. Yo sentí vergüenza y acepte. Fui al baño y me cubrí con un trozo de papel plateado del que había usado Crespo para cubrir su cuerpo. Al salir otra vez al patio resultó mas fuerte y llamativo aquel rollito plateado y brilloso colgando entre mis piernas, tornándose la situación mas suave, pero al mismo tiempo mas fresca que antes.

López-Ramos dijo...

El Aleph, gracias por pasar por el jardín, es una pena que no haya conseguido más fotos. Es posible que alguien haya hecho algunas el día del evento o antes, como esta de Maite que fue tomada en Galería L cuando la pieza estuvo allí como parte de su tesis para el ISA.
He estado perdido de tu esquina centro habanera, pero hoy pasaré por allí a tomarte el café.
Un abrazo.

López-Ramos dijo...

J-Sí muy bueno que detalles también tu obra, porque lo que recuerdo es muy poco, (aquel día estuve de anfitrión y portavoz) así que tuve que basar mi descripción en la foto esta que encontré en un recorte de la revista América Latina (de la URSS en Perestroika) que publicó un extenso reportaje con entrevistas y abundantes fotos sobre la plástica cubana de ese momento. Creo que te mandé copias de las fotos digitalizadas. Quizás transcriba todo el material y lo cuelgue aquí en el blog como Arqueología crítica.

Es verdad que fue una especie de milagro que ustedes participaran en ese show, pero gracias al concepto curatorial de todos o nadie, tuvieron también su espacio. Al final fue muy ingeniosa esa solución del pito plateado, creo que esa capacidad para improvisar y crear sobre la marcha es muy importante para el artista del performance.

J-Sí dijo...

Maite, Cómo estás? Te agradezco por tus comentarios, por tu recuento y análisis sobre el fenómeno de los 60’s en comparación con el de los 80’s en tu sostenido debate con Rafael en Penúltimos Días. La memoria hay que ejercitarla como bien tu dices y quería apuntar algo que recuerdo muy bien y que no ha sido mencionado.
Angelito Delgado, no fue el único creador que se salio del libreto. Sin embargo siempre se habla de ese hecho debido al carácter oficial y elitista del evento. Si el hubiera hecho esa poderosa acción contestataria fuera del Centro de Desarrollo de las Artes, o si el no hubiera sido un artista proveniente de la institución arte (ISA), estoy seguro que no hubiera tenido la misma repercusión en la historia y en la conciencia de muchos de nuestra generación, quizás hoy no estuviera ni registrado como suceso. Hubo muchos otros creadores que aisladamente también pagaron con severos años de cárcel y maltratos durante ese mismo periodo. No se si recuerdas el caso de María Elena Cruz Varela, cuando presidía el grupo Criterio alternativo. Ella le escribió una carta publica a Fidel y luego como respuesta recibió una golpiza en su propia casa de Alamar, de donde fue sacada y arrastrada por una turba de perros disfrazados de corderos. Luego fue enjuiciada y condenada a dos años de privación de libertad. En ese acto de repudio estaban clandestinamente un periodista de Le monde, llamado Bertrand de Le Grand o algo así, y Marco Antonio Abad que estaba con una cámara de video escondida dentro de un maletín. Marco fue detenido durante ese suceso mientras trataba de documentar aquella golpiza. Le confiscaron la camara y el tape y luego registraron su casa. Muchos documentos y materiales en videos fueron confiscados incluyendo el video casero hecho por el grupo Ritual Art-De “Un día Cualquiera”. Días después Bertrand fue golpeado en la calle con una manopla por dos desconocidos y le desfiguraron el rostro. Mas tarde fue expulsado de Cuba como persona no grata. Esa misma semana fue detenido Jorge Crespo por su vinculo con Marco y su participación en dicho video. Luego de meses de interrogatorios en Villa, fueron enjuiciados bajo los cargos de propaganda enemiga y de atentar contra la imagen del comandante. Ambos fueron sentenciados a dos años de cárcel.
Conozco otros casos con miembros del grupo Pro arte Libre, que no fueron tan cercanos a mi experiencia personal y por lo tanto no me atrevo a hablar imprecisamente de ellos, aunque bien sé que también sufrieron represión, golpizas y largas detenciones en Villa Marista.

Maite dijo...

Hola querido Juan-Sí, claro que tienes razón, y he pensado en María Elena Cruz Varela y el grupo de la carta de los Diez, en 1991, que los expulsaron de la UNEAC en junio de ese año, y los golpearon.
Recuerdo a Manuel Díaz Martínez, en esa fecha, llegó a la galería L, donde ese mismo día yo inaguraba mi última exposición personal en La Habana, y la gente no lo saludaban con miedo....venía de la asamblea de expulsión, él su esposa Ofelia Gronlier y otro escritor, a él lo visitaba en su casa hasta que me fui de Cuba, y su casa estaba vigilada
Recuerdo siempre y me diràs si me equivoco, o recuerdo mal. Una tarde estaba en la parada de Coopelia esperando...y pasaron tú y Marco Antonio, o Crespo no recuerdo bien quién te acompañaba y me acerqué a saludarte...-ya Uds estaban con problemas-, y me dijiste por protección, no te me acerques que nos estàn siguiendo...parece un cuento de película pero lo recuerdo, había un ambiente de mucha tensión, de represión.
Esa misma situación la viví con mi mejor amigo en La Habana, al que lo acusaron injustamente, se le colaron en la casa, horas en un registro minucioso, lo llevaron al DTI que estaba al lado del Museo de Bellas Artes, sin derecho a nada, ni abogado, ni nada...y luego como en las películas de los espías, me fue a ver en un lugar público y me habló de la misma manera y me prohibió que visitara su casa.
Luego cada vez que salía de su casa, salíamos y nos seguían, y era un asunto que no voy a detallar pero que no era político directamente.
Esto en el 1986... claro que había represión, injusticia y sobre todo abuso de poder.

Lo de Angelito fue lo màs sonado y lo que ha quedado, porque sufrió càrcel, como tantos otros, bien alternativos como dices y como he memorizado que hacían cosas, pero tan fuera de los predios "oficiales" y con tanto "secreto" que no podías enterarte...
Por eso estos foros son y seràn importantes, es nuestro deber de memoria, no tengo revanchas contra nadie, pero los cubanos somos de memoria ligera y hay que hablar y escribir éstas cosas para que no vuelvan a ocurrir en Cuba

J-Sí dijo...

Mi querida Maite, dónde andas, de dónde me escribes?
Recuerdo muy bien lo que me cuentas de nuestro fugaz y paranoico encuentro en la parada de Coppelia. Yo estaba ese día con Jorge Crespo y veníamos de una desafortunada reunión en el Pabellón Cuba. Creo que esa fue la ultima vez que nos vimos en la Habana. Recuerdo también que mis amigos, el escritores Julio Martínez, el poeta Francisco Mir Mulet y el dramaturgo Tomas González, me contaron por separado, sobre la expulsión y penalización de Manuel, pero no recuerdo bien los detalles. Me alegra que hayas mencionado ese hecho y que como amiga, hayas tenido el coraje de seguir visitándolo.
A estas alturas del viaje, yo….. al igual que tú me alegro de haberlo hecho así. De haber salido de Cuba sin la subvención del Ministerio de Cultura. Pero, no todos los hijos de Guillermo Tell, corrieron la misma suerte y no todos salieron de la misma manera, ni vivieron las mismas circunstancias de represión, como se ha querido generalizar, desde el llamado exilio político.
Es muy iluso de mi parte lo que voy a plantear. Pero, creo que sería saludable e interesante si un día, tuviéramos la posibilidad de contar con todas esas historias o testimonios de cada uno de nosotros en relación a su fuga. Eso, por si solo, diría mucho sobre esa orquestada salida de la cual apunta Rafa. Diría mucho de sus matices y clasificaciones, de la confiabilidad, la sombra y separación a la que fuimos macabramente sometidos. No hay duda de que hubo premiados y castigados. Por esa razón, veinte años después todavía somos una generación dispersada, desvinculada y hecha pedazos por nosotros mismos.
Un gran abrazo desde el Midwest en el estado de Ohio.

López-Ramos dijo...

Queridos Maite y J-Sí, gracias por este ejercicio de memoria a dos voces que complementa tan bien la anécdota del evento semi-alternativo o semi-oficial (que cualquiera de los dos calificativos le cabe) que narro en mi post. Es como una secuencia o montaje paralelo cinematográfico, pero que fue editado de la película, esa historia underground de la que nadie quería saber y todavía muchos no quieren ni mencionar. Me han traído a la mente recuerdos amargos, de una epoca posterior en la que creí que podía cambiar algo. Una amarga experiencia y una gran decepción del material humano por el que uno creía estar dando la cara. Hoy entiendo a quienes se desentendieron de todo lo explícitamente social y político para zambullirce en su obra, lo único que perdura y sobrevive a esa corta memoria de las masas que alude Maite -que por cierto, no es privativa de los cubanos, con el tiempo en otros paisajes uno descubre que las masas en todos lados son igual de amnésicas.
J-Sí muy buen punto ese sobre las circunstancias de la salida de cada cual, que de alguna manera toca la generalización que hacemos al hablar de una generación artística como un bloque homogéneo. También es cierto que sobre la mayoría de la gente de los 80 pesa como un estigma, especie de "maldición de Tutankamen" que nos hace todo el doble de difícil.
Un fuerte abrazo a ambos.

Duchampion dijo...

He estado muy busy los ultimos tiempos pero entro cada vez que puedo. Gracias por esta historia LR porque yo esta expo me la perdi. De haberme enterado a tiempo como era la cosa hubiera bajado para alla con mis objetos esculturados. Bueno y por fin como fue la negociasion de Cesar con Lucy para tapar el bollito?????

machetico dijo...

Muelilla sobre show de Carlos A. García en Penúltimos Días. Lléguense y descarguen.
César